Un septiembre más

Coincide esta entrada con la vuelta al trabajo y parece obligado repetir lo de otros años. Que qué pereza, que si los nuevos proyectos, que si estos son mis propósitos, que si ahí van unas cuantas fotos o una solemne despedida de los tejos milenarios y los rientes regatos...

La cuestión es que no podemos escapar de esa rueda de la rutina y que a veces es lo mejor, porque, cuando esta cambia, sobre todo a estas alturas de la vida, suele ser para darnos sorpresas desagradables.

Así que benditos los que volvemos a la oficina con todas las arrugas en su lugar, un tono algo más oscuro en el Pantone dérmico y pocas ganas de recolocar las comas y bajar mayúsculas una y otra vez hasta el día del juicio o, si llega antes, el de la jubilación; ese que consideraría el mejor estado del cuerpo y el alma si lo acompañara la merecida pensión tras los servicios prestados a la comunidad y a la Comunidad, que ya ni de eso podemos estar muy seguros.

Pero, mientras sí y mientras no, y para recordar lo de los planes y propósitos, reitero que los de este curso se reducen a uno desde que decidí volver a estudiar, y que, dados los años que llevo sin aplicarme a tal tarea y los que ya cargo sobre los lomos, intuyo necesitaré todas mis fuerzas y emplearé todas mis horas fuera del horario laboral en ello, por lo que ruego que, si desaparezco temporalmente de mis otras, hasta hoy, actividades cotidianas, no se me tenga en cuenta; y si no os acompaño como solía a presentaciones, recitales, tertulias y programas, que nadie se moleste ni me insista, así como tampoco me haga propuestas de trabajar en proyectos ajenos (son muchas las peticiones que llegan, y si las atendiera me faltarían horas al día), pues lo único que intento es poner en práctica el consejo lewiscarrolliano que luce en mi foto de encabezado de Twitter y que alguna vez debería regir mis pasos, que nunca han sido demasiado egoístas, pero siempre hay una primera vez para todo. Vamos, digo yo.

 

Elena Marqués

Un septiembre más

Tu ausencia

Bien que comprendo el motivo de tu anunciada "desaparición"...... pero ruego sea lo más breve posible......no nos prives del placer de leerte. Desde ya....por anticipado.... muchas gracias

Nuevo comentario

Los libros que leo

Comidas para llevar

Aunque con casi cuatro años de retraso, ha llegado a mi mesa Comidas para llevar (Cáceres, Rumorvisual, 2011). Gracias a sus aliños naturales, el tiempo lo ha tratado bien y nada ha caducado en su andadura. Y porque el emplatado es también importante, lo primero que atrae de este librito de 22...
Leer más

Mi padre nació en Praga

... nadie puede ver lo que existe, salvo los locos o los poetas. Rosario Pérez Cabaña  Porque los poetas nunca vienen solos descubrí a Rosario Pérez Cabaña en una lectura de versos en la calle Pureza. Escuché entonces una voz tan plástica y envolvente como las pinceladas del pintor que nunca...
Leer más

Saltitos

Aunque el título de esta obra de Manuel de Mágina nos da idea de su modestia y, a la vez, de cómo concibe su camino por la literatura, he de avisar al lector de que no son pequeños brincos juguetones los que nos encontramos en esta docena de relatos. La voz de este autor jiennense tiene una...
Leer más

Yo confieso

Con nuestra cortedad de miras y nuestro singular egocentrismo, creemos que el mundo empieza y acaba con nosotros. Uno nace y la tierra se despierta; la recorre durante un puñado de años y, al detenerse, la luz se apaga. Cuando adquieres algo, una vivienda de segunda mano, por ejemplo, no te das...
Leer más

Después de la música

Desde que leí el título de este poemario de Jesús Cárdenas di por sentado lo que venía Después de la música: el silencio. Y algo (o mucho) de eso hay en este conjunto sinfónico en cinco movimientos donde las pausas se miden como un respiro exacto entre el desgarro, el dolor y la soledad. Esa...
Leer más

Aún la lumbre

Bajo el breve y hogareño sintagma Aún la lumbre que da título al libro María José Collado nos ofrece un conjunto de poemas tan iluminados en su contenido como sencillos en su factura; láminas de un amable claroscuro para leer y disfrutar en la íntima soledad de los momentos únicos. Precedido por un...
Leer más

Días naturales

Aunque el título de este libro de relatos de David Fernández-Viagas (Chiado Editorial, Lisboa, 2014) aluda al ámbito laboral en que muchos de ellos se desenvuelven, la naturalidad con la que el autor describe el mundo de las relaciones humanas, sin excesivo drama ni exageraciones superfluas, es...
Leer más

Aquella edad inolvidable

A Ramiro Pinilla llegué por indicación de uno de mis escasos lectores (gracias, Enrique) a través de Las ciegas hormigas. No voy a hablar aquí de ese libro épico, refrendado por el Premio Nadal y de la Crítica, en el que el azote del temporal y su consecuente naufragio dan pie a una historia de...
Leer más