Un septiembre más

Coincide esta entrada con la vuelta al trabajo y parece obligado repetir lo de otros años. Que qué pereza, que si los nuevos proyectos, que si estos son mis propósitos, que si ahí van unas cuantas fotos o una solemne despedida de los tejos milenarios y los rientes regatos...

La cuestión es que no podemos escapar de esa rueda de la rutina y que a veces es lo mejor, porque, cuando esta cambia, sobre todo a estas alturas de la vida, suele ser para darnos sorpresas desagradables.

Así que benditos los que volvemos a la oficina con todas las arrugas en su lugar, un tono algo más oscuro en el Pantone dérmico y pocas ganas de recolocar las comas y bajar mayúsculas una y otra vez hasta el día del juicio o, si llega antes, el de la jubilación; ese que consideraría el mejor estado del cuerpo y el alma si lo acompañara la merecida pensión tras los servicios prestados a la comunidad y a la Comunidad, que ya ni de eso podemos estar muy seguros.

Pero, mientras sí y mientras no, y para recordar lo de los planes y propósitos, reitero que los de este curso se reducen a uno desde que decidí volver a estudiar, y que, dados los años que llevo sin aplicarme a tal tarea y los que ya cargo sobre los lomos, intuyo necesitaré todas mis fuerzas y emplearé todas mis horas fuera del horario laboral en ello, por lo que ruego que, si desaparezco temporalmente de mis otras, hasta hoy, actividades cotidianas, no se me tenga en cuenta; y si no os acompaño como solía a presentaciones, recitales, tertulias y programas, que nadie se moleste ni me insista, así como tampoco me haga propuestas de trabajar en proyectos ajenos (son muchas las peticiones que llegan, y si las atendiera me faltarían horas al día), pues lo único que intento es poner en práctica el consejo lewiscarrolliano que luce en mi foto de encabezado de Twitter y que alguna vez debería regir mis pasos, que nunca han sido demasiado egoístas, pero siempre hay una primera vez para todo. Vamos, digo yo.

 

Elena Marqués

Un septiembre más

Tu ausencia

Bien que comprendo el motivo de tu anunciada "desaparición"...... pero ruego sea lo más breve posible......no nos prives del placer de leerte. Desde ya....por anticipado.... muchas gracias

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Que uno escriba un libro y el título que elige de encabezamiento acabe por acuñarse para describir una realidad, nada más y nada menos que para nombrar a un país dentro de otro país, debe darte un subidón como autor. Lo importante, creo yo, es que el término no termine por mal utilizarse; y que,...
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No recuerdo ahora quién dijo, a mediados del siglo XX, en un momento en que se cuestionaba el futuro de la novela, que, mientras existiera la familia, dicha fórmula narrativa seguiría presente. Que esta es fuente primera de inspiración lo confirma Magalí Etchebarne en Los mejores días, pues, aunque...
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1922

Parece que hace una eternidad cuando, en el cinquagésimo primer encuentro de la Tertulia Gastro-literaria El Caldero, tuvimos la suerte de conocer a Isaac Páez a través de su novela Nowhere man (Ediciones En Huida, 2017), con la que, por cierto, fue finalista en 2014 del prestigioso Premio...
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Dejar que se asome a esta ventana del siglo XXI una figura tan anacrónica como la del padre Brown, el famoso curita-detective de Essex creado por Chesterton, puede resultar extraño; pero es que, angustiada como me sentía a veces por el confinamiento y las malas noticias, me he visto impelida a...
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De vez en cuando, entre ficción y ficción, resulta conveniente volver los ojos a la realidad. Porque esta, como siempre, y según reza el dicho, suele superar a aquellas. Así, la lectura de El infinito en un junco. La invención de los libros en el mundo antiguo, el amenísimo estudio de Irene Vallejo...
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Como si existiese el perdón

Siguiendo la recomendación del escritor Ignacio Arrabal, con quien comparto amistad y gustos literarios, me he bebido de un solo trago Como si existiese el perdón; una pequeña gran novela de la escritora argentina Mariana Travacio que nos traslada, a través de escuetos capítulos y con un estilo...
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El padre-hijo (de Sharon Olds)

Nunca me he atrevido a reseñar a Iván Onia. La razón es bien simple. No hay que leer lo que alguien, sorprendido e incapaz de transmitir mínimamente la punta del asombro, dice sobre Iván. Hay que leer a Iván, cada uno de sus libros. Hay que escucharlo. A mí me gusta verlo en directo, con su acento...
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No sé si adentrarse en un autor con tan larga trayectoria a partir de su última publicación sea lo más adecuado. Ignorar su obra anterior, la que lo ha conducido hasta aquí, priva de herramientas para conocerlo, para contextualizarlo, para analizarlo. Sin embargo, sospecho que este No entres...
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El loco de la calle

Con Sevilla como protagonista, inmortalizada en un barrio popular en torno a una inexistente pero simbólica plaza Cervantes (quién sino el creador del más insigne cuerdo de la literatura para presidir estas narraciones) que se extiende, como un pequeño y universal microcosmos, bajo un mismo cielo,...
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