Ulises con alma ajena

Me doy cuenta, meses después de aquella primera presentación de la tercera novela de Reyes García-Doncel, a quien me une, además de la amistad, el hecho de habernos prologado y presentado mutuamente en distintos libros y actos, que precisamente el ser yo quien encabezara este Ulises con alma ajena y ejerciera de maestra de ceremonias en la FLS-2018 me hizo olvidar mis «obligaciones» de reseñarla en esta vuestra ventana. Posiblemente el hecho de convivir tanto tiempo con estas páginas, de haber disfrutado y sufrido en su viaje (lo primero en el viaje de la lectura; lo segundo, en el ficcional), me hizo pensar por un momento que ya lo había hecho. Pero nunca es tarde para hablar de mi particular periplo por Edimburgo; esa coprotagonista aparentemente muda, que, sin embargo, ejerce su papel (en ocasiones coadyuvante, en la mayoría de los casos como antagonista), en la que se desarrolla la novela.

Con estructura de diario (o cuaderno de bitácora, propio de todo viaje) y, por tanto, narrada en primera persona y en orden cronológico (son cuatro los años que se cuentan), asistimos a la experiencia de Candela, una joven española licenciada en Historia del Arte que, acuciada por la crisis económica, decide romper amarras, dejar su tierra, para probar suerte en el extranjero. Exiliada voluntaria, si es que el sintagma no encierra ya en sí una contradicción, nos invita, por el tono confesional y la cercanía de su lenguaje, a participar en el viaje, de manera que el lector sufre y se alegra con ella, en cada tropiezo y cada posibilidad de progresar. A lo largo del recorrido atravesamos distintos estados, desde la soledad, el miedo, la rabia y el desengaño hasta la duda y la luz de la esperanza; crecemos con la protagonista, experimentamos su evolución, la vemos construir su hogar provisional, la conocemos a fondo, igual que a la ciudad, bellamente descrita y luego diseccionada en cada uno de sus garitos e impedimentos burocráticos. Nada puede objetarse a esa faceta de documentación que ha atravesado la autora con solvencia.

Y, por supuesto, con esta nueva novela Reyes García-Doncel, preocupada siempre por temas de actualidad y socialmente candentes, nos ofrece su mejor prosa, adecuada a la voz joven de la protagonista, capaz de describir pictórica y poéticamente el cielo eternamente nublado de la ciudad escocesa a la vez que mantener la tensión argumental a través del nunca antiguo tema del viaje de maduración en el que no faltarán dificultades ni encuentros. De hecho, son muchos los personajes secundarios que la acompañarán en este periplo, desde su familia en la distancia, a la que apenas la une «su parpadeo en un ordenador», a otros muchos de distintas culturas y nacionalidades, con los mismos intereses y/o con problemáticas diferentes, algunos en circunstancias bastante nefastas cercanas a la ilegalidad; pero que comparten la categoría de desplazados y ya, solo por eso, se convierten, como el Ulises del título, en héroes y heroínas enfrentados a una epopeya casi doméstica no por ello menor, pues encarar la vida diaria y no desfallecer en el intento es de por sí la mayor de las aventuras.

Yo os animo a emprender la vuestra, la lectura de este libro, y a que contéis cómo salís de ella. Ya auguro que, desde luego, indemnes, no, lo que demuestra que una vez más la literatura de Reyes García-Doncel consigue su propósito de conmover y despertarnos.

Elena Marqués

Reyes García-Doncel (Sevilla, 1957), licenciada en Farmacia, ha sido catedrática de Biología-Geología en la enseñanza secundaria. Además de las novelas Sin noticias de Acuario (Editorial Paréntesis, 2011) y No soporto tu luz (Ediciones en Huida, 2015); su participación en las compilaciones de relatos Lugares de paso (2006), Arena en los zapatos (2007), Así os ponemos los cuernos las mujeres. 11 autoras y 1 intruso, Hidra verde. Relatos farmacéuticos y La guerra nuestra (2016), ha escrito libros de texto y guías didácticas; y publicado en la revista literaria Telegráfica, de la editorial Maclein y Parker. Mantiene activo el blog «Universo introito», concebido como cuaderno de aprendizaje literario.

 

 

Ulises con alma ajena

No se encontraron comentarios.

Nuevo comentario

Los libros que leo

Eterno amor

Que el manejo de la brevedad es un don lo estoy comprobando en estos días. Y que la concentración poética solo puede ser beneficiosa para un texto como este. Es admirable la forma de encerrar, en unos pocos términos bien elegidos, todo un universo; de describir, por ejemplo, con cuatro pinceladas...
Leer más

"Al final del miedo", de Cecilia Eudave, o cómo sortear el vacío

Hace poco, en una charla con cuentistas de la talla de Andrés Neuman, Antonio Ortuño, Eloy Tizón y José Ovejero, alguno de los asistentes se interesó por la fórmula para trabajar un libro de relatos, si estos podían ser independientes o era recomendable (aunque nunca hay reglas, eso está claro)...
Leer más

Salir, salir, salir...

Soy especialista en tristezas. En ocultarlas. En intentar sortearlas. Como buena (o mala) parte de la humanidad, he tomado Prozac. Me he sentido sobrepasada por las circunstancias. Con absolutas ganas de morirme. Pero posiblemente, aunque lo hubiera intentado, no habría sido capaz de escribir un...
Leer más

Contra la España vacía (que no contra España)

«Entiendo mis libros como parte de un esfuerzo centenario por explicar el país en el que vivo», comenta Del Molino en su introducción a Contra la España vacía. Muchas vidas le harían falta al escritor y periodista aragonés para poner algo en claro. Aunque pienso que en este último ensayo disipa...
Leer más

Aunque pensemos como Celaya

La entrada en un nuevo año siempre resulta ilusionante. No pregunten por qué, pero tendemos a celebrar un simple giro en el calendario como si fuera a traer la solución definitiva a nuestros asuntos. (Léase al respecto el primer poema de este libro que pretendo reseñar). Pero en esta ocasión el...
Leer más

¿Por qué no te callas?

En un mundo lleno de ruido, bien nos viene que alguien, de vez en cuando, nos haga callar. Porque posiblemente muchos de nosotros, pseudoescritores, pseudopoetas, casi pseudópodos en muchos aspectos por eso de arrastrarnos para que nos echen cuenta, somos los que más sobramos en esto de escribir y...
Leer más

Canción. Noticia de un secuestro (y II)

Conocí a Eduardo Halfon a través de su libro de relatos El boxeador polaco y la recomendación de mi amigo Carlos Torrero. Andábamos (o todo lo contrario) confinados por la pandemia y su lectura me permitió viajar entre Belgrado y la música de Milan Ravic, entre el Halfon escritor y el Eduardo...
Leer más

Dicen los síntomas o la corporeidad del lenguaje

A los hipocondriacos cada síntoma debe presentárseles como una verdadera maldición. Para ellos, cualquier tipo de señal del cuerpo, más que decir, más que hablar, les grita cosas terribles, los aproxima irremediablemente a la muerte. Y a la muerte en una habitación de hospital espera la...
Leer más

Nunca sabrás quién fui. Jugando al quién es quién

Quienes me conocen, si es posible conocer a alguien de verdad (y ahí lo dejo), saben de mi afición por los malabares literarios, mi inclinación por lo metaficticio y lo autorreferencial, por los límites y cómo traspasarlos. Porque, como muchos, estoy convencida de que nuestra vida, también la de...
Leer más

Lanzarse a «El agua del buitre»

Como muchos de los que braceamos desde hace años en este piélago de la escritura sin demasiado éxito, me considero un ejemplo de buena perdedora. Así que el hecho de que El agua del buitre, el último libro de cuentos de Andrés Ortiz Tafur, vaya dedicado en cuerpo y alma «A los que...
Leer más