Próximo destino...

Eso de tomarse unos días de descanso… no es tan buena idea como al principio pudiera parecer. Decides alejarte de la ciudad, la de los ruidos infernales y los edificios feos, el paisaje cortado por las líneas mezquinas de las azoteas; e incluso de aquella otra efímera de casetas y farolillos, con su portada-homenaje a la Expo del 92 (no entro a comentar su estética para no herir susceptibilidades, ni a valorar el innecesario alargamiento de la fiesta hasta desear, la mayoría de los sevillanos, que todo se acabe de una pu… vez); te sumerges en la luz del Mediterráneo, en sus aguas transparentes, entre las minúsculas piedrecitas de la playa de Los Muertos como pequeñas joyas de la naturaleza; te haces una foto ante el morrón de la playa de Mónsul a lo Harrison Ford e incluso te acercas a la estación de Guadix a la espera de que se haya convertido en Iskederun y que los transeúntes vistan a la turca; te lees dos libros estupendos que te hacen avergonzarte de tu propia escritura a la vez que te animan a seguir progresando, que no otra cosa es esta aventura que un continuo aprendizaje; y, cuando llegas a casa, te das cuenta de que ni toda la vida es cine ni la lavadora se pone sola, que la magia de Merlín solo le sirve a él, y quizás a Gandalf el Gris o a Harry Potter, a quien también dedicamos alguna vez nuestras escapadas de verano.

Porque eso sí: tener una familia friki es de lo más divertido, y esa sigue estando a la vuelta, escuchando partidos de fútbol, leyendo La vida de Pi por si Yann Martel tiene algo que ver con nosotros (esperemos que no aquellos otros que lucen el mismo apellido en Juego de tronos, aunque quién sabe) o enfrascada en trabajos de radio de la facultad mientras el gato trata de comunicarse en su extraño lenguaje, algo que yo intento también cada lunes: dejar un puñado de líneas por escrito, a veces de provecho, otras, meras quejas sobre lo lejos que quedan aún la edad de la jubilación y el poblado de Rodalquilar, donde, aunque sea San Miguel, se puede uno tomar una cerveza mientras piensa en el destino (de cine, siempre de cine) de nuestro próximo viaje…

Elena Marqués

Próximo destino...

No se encontraron comentarios.

Nuevo comentario

Los libros que leo

Diles que son cadáveres

Que un libro conduce a otro por alguna mágica relación es una afirmación incontestable. Yo, después de conocer Irlanda de la mano de Javier Reverte, me he visto abocada a viajar de nuevo por ese país y, a través de una recomendación amiga que llegaba desde México, a leer a este escritor veracruzano...
Leer más

Canta Irlanda. Un viaje por la Isla Esmeralda

Cuando alguien pronuncia el nombre de Irlanda, lo primero que me viene a la cabeza es el deambular de Leopold Bloom por los barrios de Dublín con una patata en el bolsillo. Que me asalte una referencia literaria antes que un paisaje o un olor específicos puede que se deba a que, desgraciadamente,...
Leer más

La España vacía

Que uno escriba un libro y el título que elige de encabezamiento acabe por acuñarse para describir una realidad, nada más y nada menos que para nombrar a un país dentro de otro país, debe darte un subidón como autor. Lo importante, creo yo, es que el término no termine por mal utilizarse; y que,...
Leer más

Los mejores días

No recuerdo ahora quién dijo, a mediados del siglo XX, en un momento en que se cuestionaba el futuro de la novela, que, mientras existiera la familia, dicha fórmula narrativa seguiría presente. Que esta es fuente primera de inspiración lo confirma Magalí Etchebarne en Los mejores días, pues, aunque...
Leer más

1922

Parece que hace una eternidad cuando, en el cinquagésimo primer encuentro de la Tertulia Gastro-literaria El Caldero, tuvimos la suerte de conocer a Isaac Páez a través de su novela Nowhere man (Ediciones En Huida, 2017), con la que, por cierto, fue finalista en 2014 del prestigioso Premio...
Leer más

Los relatos del padre Brown

Dejar que se asome a esta ventana del siglo XXI una figura tan anacrónica como la del padre Brown, el famoso curita-detective de Essex creado por Chesterton, puede resultar extraño; pero es que, angustiada como me sentía a veces por el confinamiento y las malas noticias, me he visto impelida a...
Leer más

Otra vida por vivir

No recuerdo si había leído alguna crítica sobre Otra vida por vivir, de Theodor Kallifatides, o, como por arte de magia, apareció el libro entre esas recomendaciones que se te ofrecen por el mero hecho de andar siempre curioseando por los estantes virtuales de internet. La cuestión es que he...
Leer más

El infinito en un junco. La invención de los libros en el mundo antiguo

De vez en cuando, entre ficción y ficción, resulta conveniente volver los ojos a la realidad. Porque esta, como siempre, y según reza el dicho, suele superar a aquellas. Así, la lectura de El infinito en un junco. La invención de los libros en el mundo antiguo, el amenísimo estudio de Irene Vallejo...
Leer más

Como si existiese el perdón

Siguiendo la recomendación del escritor Ignacio Arrabal, con quien comparto amistad y gustos literarios, me he bebido de un solo trago Como si existiese el perdón; una pequeña gran novela de la escritora argentina Mariana Travacio que nos traslada, a través de escuetos capítulos y con un estilo...
Leer más

El padre-hijo (de Sharon Olds)

Nunca me he atrevido a reseñar a Iván Onia. La razón es bien simple. No hay que leer lo que alguien, sorprendido e incapaz de transmitir mínimamente la punta del asombro, dice sobre Iván. Hay que leer a Iván, cada uno de sus libros. Hay que escucharlo. A mí me gusta verlo en directo, con su acento...
Leer más