Miré los muros de la patria mía...

Permanecer ajeno a todo lo que está ocurriendo en «la patria mía», cuyos muros desmoronados ya contemplara, entre la tristeza y el cansancio, uno de los Poetas que nuestra lengua ha dado a la humanidad, es difícil, además de irresponsable. No es la pasividad, ni la resignación, alternativa a cada noticia que recibimos a diario como una patada en la boca; pero tampoco lo es la irritación agresiva y la falta de respeto absoluta a las opiniones ajenas, entendiendo por «ajeno» no algo extraño a mi propio pensamiento, sino, por supuesto, lejos de la Verdad Suprema de mi Propio Pensamiento.

Dicho esto creo que se comprende que una desaparezca de la red de la vida porque, como comentábamos hace poco en la librería Yerma Paco Ramos y yo cuando presentamos Breves apuntes sobre el arte de mantener el equilibrio, esa trama de hilos que en teoría debe salvaguardarnos del testarazo más bien sirve para enredarnos como una tela de araña y no dejarnos respirar ni ver con claridad. Quiere esto decir que termina una refugiándose en lo que nunca la ha decepcionado: los libros, los estudios, la investigación, la escritura. Y no porque tales instrumentos no levanten la voz, que sí que lo hacen; pero sin gritos ni imposiciones, sin insultos de por medio, y eso es de agradecer, qué queréis que os diga.

Hace un rato, leyendo sobre Montaigne por algo que no viene al caso, se me representó escribiendo sus ensayos en el retiro de su chateau y me pareció de lo más placentero. Desde luego que fue un privilegiado, y tenía su fortunita y sus tierrecitas cerca de Burdeos (yo apenas riego una hortensia y una planta más de la que no conozco ni siquiera el nombre); pero estudió como todo hijo de vecino y trabajó y se grabó como enseña Que sais-je?, lo que da idea de su salud mental y, se sobreentiende, su carácter dialogante y respetuoso, que es algo que echo en falta en los tiempos que corren o que han dejado de correr, estancados, «desmoronados / de la carrera de la edad cansados», que, aunque he sacado de contexto, creo que todo el mundo, tanto los pasivos y resignados como los irritadamente agresivos, entienden.

Elena Marqués

Miré los muros de la patria mía...

No se encontraron comentarios.

Nuevo comentario

Los libros que leo

El diagrama colérico

Desde que conociera a David Fernández-Viagas con Días naturales hasta este segundo volumen de relatos, han pasado algunos años. Y compruebo que el autor los ha aprovechado bien para crear de nuevo ese ambiente fantástico (léase pensando en las acepciones 2 y 4 del término), esa «atmósfera íntima y...
Leer más

Desnombramientos

«Transitarse en la escritura. Escribirse habitada por los otros, habitar en las palabras heredadas, abrirse paso con el lenguaje entre su propia espesura, abrir grietas, buscando, quizá, un no-lugar en el que todo está aún por pronunciar. Desnombrar el mundo para poder nombrarlo. Tocar el mundo sin...
Leer más

Calle de los noctámbulos

Que la poeta Anabel Caride (Sevilla, 1972) sea también filóloga y que en esa doble condición escriba unas palabras preliminares a Calle de los noctámbulos, no solo para «justificar» los aires celtas que campan por sus páginas, sino incluso para aclarar su estructura y los títulos de cada parte (el...
Leer más

Variaciones y reincidencias (1978-2018)

Bajo el título Variaciones y reincidencias (1978-2018) se reúne prácticamente la obra completa del poeta paraeño Javier Salvago; una labor de cuarenta años en la que, a pesar del paso del tiempo, lo encontramos y reconocemos siempre. Porque, para Salvago, la escritura corre en paralelo con la vida...
Leer más

Tres muertos

De las cinco citas que anteceden a la última novela de Manuel Machuca, me quedo con las tres primeras: «La vida de los otros es solo lo que nos quieren contar» (Felipe Benítez Reyes), «Las historias solo existen del todo cuando alguien las escribe» (Javier Cercas) y «Las únicas cosas verdaderamente...
Leer más

Exorcismos

El jueves 24 de octubre, bastante más allá de las 19:30, con la no-puntualidad que suele caracterizar este tipo de actos, tuvo lugar en la Sala El Cachorro de Sevilla la presentación del libro de relatos Exorcismos, publicado bajo el sello editorial Extravertida en la colección Le Petit...
Leer más

Feliz final

Aunque me habían avisado de la dureza del libro, la lectura de Feliz final ha superado mis expectativas. Tanto en lo positivo como en lo negativo. Entiéndaseme bien. No hay nada que pueda criticarle a la escritura de Isaac Rosa, de una brillantez insuperable que lo convierte en uno de los autores...
Leer más

Las señales que hacemos en los mapas

El título del libro de Laura Casielles Las señales que hacemos en los mapas ya nos prepara para un viaje. Un recorrido por distintas ciudades de Marruecos y por distintos estados del alma, según anticipa la cita, tan noventayochista, de Sánchez Piñol: «El paisaje que un hombre ve, ojos afuera,...
Leer más

Nombre entre nombres

Definir la poesía actual resulta complicado o, si se quiere, completamente inútil. Si uno indaga entre las últimas publicaciones (para eso no todas las «librerías» sirven), descubre, de una parte, cierta tendencia a la brevedad y al silencio (piénsese en el renacimiento del aforismo y la...
Leer más

Curva

 Leyendo Curva, de Aurora Delgado, no he podido dejar de acordarme de las máximas chejovianas sobre el cuento. Porque nada es gratuito en esta historia. Desde «el taxista y el travesti, cada uno en un extremo [...], abriendo y cerrando un paréntesis de más de veinte años», todo queda bien...
Leer más