Mi Feria del Libro (II)

Después de un fin de semana intenso, especialmente ayer, en el que me permití firmar más ejemplares de Año sabático de los que esperaba y acompañé a dos amigos en la puesta de largo de sendas obras que debéis leer (os lo recuerdo: Calcomanías, de José de María Romero Barea; y Ulises con alma ajena, de Reyes García-Doncel), me enfrento a esta otra que culminará con la presentación de mi nueva novela, El juego de la invención, sobre la que Hipólito G. Navarro, un grande que aún no se ha curado de Los últimos percances, dice: «De una autora como Elena Marqués, cuyos personajes son capaces de enmendarle la plana, literalmente, al mismísimo García Márquez, cabe esperarlo todo. De momento, con El juego de la invención ha construido un soberbio artefacto novelesco, inteligente y brillante, que gustará a los lectores de Onetti y de Paul Auster por igual. ¿Me atreveré a insinuar que esta es la novela que siempre quiso escribir Borges, sin conseguirlo?»; y Daniel Ruiz, aún sumergido en su Maleza, «Esta novela es un tratado sobre la perversión de los demonios de la escritura. Un ejercicio de vampirismo donde la sangre son las palabras. Una crónica intimista y sensible sobre las implicaciones de la degradación moral en la búsqueda del éxito. También una reflexión sobre las miserias del decadente mundo editorial y sus entornos. Elena Marqués tiene oficio, sabe contar. Tiene un estilo cuidado, y una mirada capaz de enfocar allí donde no todos son capaces de llegar. Una escritora que tiene mucho que decir».

Pero ¿qué tengo yo que decir sobre ella?

Pues para eso tendréis que acompañarme el domingo 13, a las 20:00, en La Red, donde con José Luis Ordóñez, autor y dueño absoluto del prólogo y de estas palabras, «El libro que ahora sujeta usted entre sus manos constituye una obra ambiciosa, poliédrica y que, como comprobará cuando se sumerja en la historia que se narra, parece tener vida propia», hablaremos sobre ella, sobre su estructura, su construcción, sus personajes, sus vidas y sus ocupaciones, la realidad y la ficción. Especialmente sobre eso, sobre la ficción como centro de nuestras vidas porque la vida seguramente sea tan mentira como los libros. O quizás charlemos del tiempo. La verdad es que aún no lo tenemos decidido.

En cualquier caso, allí os espero, aunque tendremos otras ocasiones antes. Como esta misma tarde, en la presentación del número 13 (al final me van a traer suerte esos dos dígitos así dispuestos) de la revista Estación Poesía, donde aparece un poema de servidora; el jueves a través de las ondas (92.3 FM) y con la compañía de Carlos Torrero y Almudena Tarancón; y el domingo por la mañana a las 13:00 horas, en que estaré firmando la novela juvenil Oriens el Bicho en la caseta de Isla de Papel (la 8, para que no os perdáis).

Por supuesto, y apostando siempre por el 13, en esa caseta encontraréis todos los libros de Arma Poética y Anantes Editorial en amor y compaña, e imagino que, tras esa presentación (lo repito) de El juego de la invención el domingo 13 a las 20:00 en La Red, podré dedicaros ejemplares, allí mismo o en las barras de los bares, que no soy muy selectiva cuando de estampar garabatos se trata.

Así que os espero. O a lo mejor es un tal Yago Creuet el que lo hace. O Diego Amat. O quién sabe quién, pues, recogiendo la cita de Borges que precede a mi texto, «No sé cuál de los dos escribe esta página».

Elena Marqués

 

 

Mi Feria del Libro (II)

No se encontraron comentarios.

Nuevo comentario

Los libros que leo

Historia de una novela

Que Thomas Wolfe es uno de los escritores más grandes del siglo xx nadie lo pone en duda. Que es posible conocerlo más o menos bien a través de su obra, extensa a pesar de su corta vida, tampoco se nos esconde. («Como ya he dicho, tengo la convicción de que todo trabajo creativo serio debe ser en...
Leer más

Eterno amor

Que el manejo de la brevedad es un don lo estoy comprobando en estos días. Y que la concentración poética solo puede ser beneficiosa para un texto como este. Es admirable la forma de encerrar, en unos pocos términos bien elegidos, todo un universo; de describir, por ejemplo, con cuatro pinceladas...
Leer más

"Al final del miedo", de Cecilia Eudave, o cómo sortear el vacío

Hace poco, en una charla con cuentistas de la talla de Andrés Neuman, Antonio Ortuño, Eloy Tizón y José Ovejero, alguno de los asistentes se interesó por la fórmula para trabajar un libro de relatos, si estos podían ser independientes o era recomendable (aunque nunca hay reglas, eso está claro)...
Leer más

Salir, salir, salir...

Soy especialista en tristezas. En ocultarlas. En intentar sortearlas. Como buena (o mala) parte de la humanidad, he tomado Prozac. Me he sentido sobrepasada por las circunstancias. Con absolutas ganas de morirme. Pero posiblemente, aunque lo hubiera intentado, no habría sido capaz de escribir un...
Leer más

Contra la España vacía (que no contra España)

«Entiendo mis libros como parte de un esfuerzo centenario por explicar el país en el que vivo», comenta Del Molino en su introducción a Contra la España vacía. Muchas vidas le harían falta al escritor y periodista aragonés para poner algo en claro. Aunque pienso que en este último ensayo disipa...
Leer más

Aunque pensemos como Celaya

La entrada en un nuevo año siempre resulta ilusionante. No pregunten por qué, pero tendemos a celebrar un simple giro en el calendario como si fuera a traer la solución definitiva a nuestros asuntos. (Léase al respecto el primer poema de este libro que pretendo reseñar). Pero en esta ocasión el...
Leer más

¿Por qué no te callas?

En un mundo lleno de ruido, bien nos viene que alguien, de vez en cuando, nos haga callar. Porque posiblemente muchos de nosotros, pseudoescritores, pseudopoetas, casi pseudópodos en muchos aspectos por eso de arrastrarnos para que nos echen cuenta, somos los que más sobramos en esto de escribir y...
Leer más

Canción. Noticia de un secuestro (y II)

Conocí a Eduardo Halfon a través de su libro de relatos El boxeador polaco y la recomendación de mi amigo Carlos Torrero. Andábamos (o todo lo contrario) confinados por la pandemia y su lectura me permitió viajar entre Belgrado y la música de Milan Ravic, entre el Halfon escritor y el Eduardo...
Leer más

Dicen los síntomas o la corporeidad del lenguaje

A los hipocondriacos cada síntoma debe presentárseles como una verdadera maldición. Para ellos, cualquier tipo de señal del cuerpo, más que decir, más que hablar, les grita cosas terribles, los aproxima irremediablemente a la muerte. Y a la muerte en una habitación de hospital espera la...
Leer más

Nunca sabrás quién fui. Jugando al quién es quién

Quienes me conocen, si es posible conocer a alguien de verdad (y ahí lo dejo), saben de mi afición por los malabares literarios, mi inclinación por lo metaficticio y lo autorreferencial, por los límites y cómo traspasarlos. Porque, como muchos, estoy convencida de que nuestra vida, también la de...
Leer más