La Inopia de las letras

Hay muchos días en el año, pero a veces los hados, puñeteros, hacen que te coincidan las cosas y que encima se ponga a llover y, por supuesto, no lleves paraguas, pero sí unos pantalones blancos que manchar con el barro y los charcos y con la vegetación cuasiamazónica que ya empieza a impedir el paso a la torre de Radiópolis. Menos mal que desde lejos se vislumbraba la luz en su última planta, como un faro desclasado entre la orilla del Guadalquivir y los neoarrecifes de Torneo; y que arriba me esperaban muchos de los participantes en la antología de La Inopia y otros tantos que simplemente la escuchan y la acompañan en su periplo ¡de un lustro ya!

Por lo pronto durante el acto de presentación nos acompañaron los acordes de Isabel Martín Salinas, quien también nos leyó su participación en la antología, y de Alfonso Lora, y luego el «grito silvestre y morado» de Pilar Alcalá y los primeros recuerdos en las ondas de Lola Almeyda, y conocimos lo que nada más pide Ana Isabel Alvea mientras Pepi Bobis, cámara en mano, buscaba «el camino que no ha recorrido nadie» y que quizás conduzca a los otoños cantados por Aborojuan e Inma Calderón (nos faltan palabras para agradecerle su trabajo como habitante de Umsaloua) «mientras llega la lluvia a Raymond Carver» (¿es o no es, Jesús Cárdenas?) y María José Collado la mira «En la ventana del insomnio» y suenan, a ritmo de alejandrinos, la voz de Agustín María García López más, «con un dejo de ternura», la de David González Lobo.

Hubo también, por supuesto, textos en prosa, como el de Reyes García-Doncel en lucha «cuerpo a cuerpo» sobre la arena del anfiteatro o el de Inma Rodríguez Mateos (en adelante Roma) enfrentada a los dragones, «un poema vivo / en medio de tanta muerte» regalo de Julia Gutiérrez, un Iván Onia haciendo «el amor con el norte de África» (no seáis malpensados, que de eso no iba el poema) junto a un Paco Ramos que participaba con versos poco usuales en él, según nos confesó del mismo modo que Rosario Santana proclamaba su deseo de pasar la «Vida entre poemas»; y, por supuesto también, hubo voces en diferido, pues, antes de que terminara el acto con la lectura de parte del prólogo de la antología y las obligadas cervezas (las sardinas cantadas por Rosario Pérez Cabaña requerirán un foro distinto), que después de subir las escaleras de la torre llega uno sin resuello, se recitaron las participaciones de Sara Castelar, Anabel Caride, Ana Pérez Cañamares, Tobías Campos, María José Menacho, Tomás Sánchez Rubio, Concha Vilches (no iban a faltar Busilis en La Inopia) y Carmen Martagón. Ah, yo también leí, aunque a nadie le importe.

No voy a alabar mucho a la criatura, pues soy poco objetiva y lo suyo es que seáis vosotros los que lo hagáis en cuanto caiga en vuestras manos, para lo que solo tenéis que contactar a través de la página del programa en Facebook, o de su correo electrónico (lainopiadelasletras@gmail.com), y pedirla por docenas. Ya me veo como en los mejores mercadillos del ramo bragueril diciendo a grito pelao: «¡Que me las quitan de las manooooos!».

Elena Marqués

 

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