La historia de Sevilla en 80 objetos

La joven editorial El Paseo viene pisando fuerte, o apostando sobre seguro. En esta ocasión, después de publicar otro de los divertidos episodios del conocido como «el Rancio Sevillano», no se ha equivocado con el fichaje de Manuel Jesús Roldán, que nos resume La historia de Sevilla en 80 objetos.

Porque nada hay que nos guste más a los vecinos de esta ciudad mariana que conocer cada uno de sus rincones con sus respectivas leyendas, como la del torso romano que da nombre a la calle Hombre de Piedra o aquella otra del busto del rey don Pedro que preside el famoso ensanche junto a la Alfalfa y Candilejo, donde se cuenta que una anciana atisbó el rostro del monarca, que por algo lo llamaban el Cruel, abatiendo a un miembro de la familia de los Guzmanes. O, siguiendo con las historias del temido señor, recordar el rostro quemado y el cuerpo incorrupto de doña María Coronel; y los símbolos más importantes de la ciudad, desde sus patronas, alfareras trianeras cuyos restos acabaron bien cerca de mi casa, en el Campo de los Mártires, a san Fernando, su algo deteriorado pendón y nada menos que su espada, que se conserva en la catedral.

Y el templo más grande de la ciudad centra también la atención de los lectores con algunas de sus piezas más curiosas. Allí se guardan las figuras en plata de san Leandro y san Isidoro, obispos de Sevilla que procesionan el día del Corpus Christi; las llaves de la ciudad, entregadas por el rey Axafat el día de san Clemente; las tablas alfonsíes, una de las obras de mayor interés del Gótico español; los restos del almirante don Cristóbal Colón; y, en el Patio de los Naranjos, una de las más extrañas atracciones: un lagarto de madera que sustituye al verdadero traído por una embajada de Egipto allá por el siglo XIII.

Otros objetos de interés de los que habla este volumen son el original del Libro de las Moradas de Santa Teresa, conservado en el convento de San José; y una de las Biblias de Gutenberg, impresa en la actual calle Pajaritos. Y, adentrándonos en la actualidad (la obra sigue un orden cronológico, desde Roma y sus columnas de la Alameda de Hércules hasta los carteles de las fiestas de primavera del siglo XXI), no olvida la veleta de la fábrica de Artillería, con su lección de cómo vestían los militares del siglo XVIII; estatuas tan famosas como la de Velázquez, en la plaza del Duque, la de Mozart, víctima de varios robos; y objetos de culto y devoción como el libro de reglas de la hermandad de la Vera Cruz (en una ciudad cuya fiesta mayor sigue siendo la Semana Santa no podían faltar), la Inmaculada de la plaza del Triunfo, el pelícano al pie del Cristo del Amor, el canasto procesional del Señor de Sevilla, las mariquillas y el manto camaronero de Nuestra Señora de la Esperanza…

He de decir que de la mayoría de los objetos que aquí se mencionan tenía ya conocimiento, pues libros anteriores los han recogido con más o menos detalles en otras páginas igualmente atractivas; pero la aportación de Manuel Jesús Roldán es llegar hasta la actualidad y poner ante nuestros ojos la entrañable mascota de la Expo 92; homenajear al roquero de Sevilla, Silvio Fernández Melgarejo; recordar los primeros carteles de Cruzcampo, aquellos que anunciaban la mayoría de los bares, o los de anís del Mono, del que se conserva un azulejo en el mítico El Rinconcillo (otros azulejos famosos a los que pasa revista: el de las ánimas de Santa María la Blanca y el de Studebaker en la calle Tetuán).

En fin, que está claro que la historia de una ciudad se puede resumir o representar a través de sus objetos, incluyendo la pistola con la que se dio muerte el torero Juan Belmonte o el micrófono por el que lanzaba sus arengas Queipo de Llano, enterrado en la basílica de la Macarena, tema este que levanta demasiadas ampollas.

Esperemos, pues, que las próximas versiones de este libro añadan nuevos elementos más pacíficos por los que poder representar una de las ciudades más hermosas del planeta.

Elena Marqués

Manuel Jesús Roldán, historiador del Arte, profesor de Secundaria y de la «Universitas Senioribus» de la CEU San Pablo, ha publicado un centenar de artículos sobre patrimonio artístico de la ciudad y ha sido colaborador en varias cadenas de radio. Es autor de, entre otros, Historia de Sevilla, Iglesias de Sevilla, Conventos de Sevilla, Historia de la Semana Santa sevillana…, todos ellos en segundas ediciones.

La historia de Sevilla en 80 objetos

repaso por la historia

Un repaso por la historia conocida, nada despreciable, aunque llena de tópicos que vaya usted a saber si son ciertos o no. Pero todo sirve para esta ciudad histríonica y chovinista, a la que, por no faltar de nada, también tuvo un Don Juan, un señor de Sevilla y un huerto claro donde madura el limonero, que ya no existe. Entre otras prendas nada desdeñables.

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