Jornada de reflexión

Parece obligado que a estas alturas de diciembre nos paremos a reflexionar. Es a esto a lo que me refiero con el título de la entrada; nadie se piense que se trata solo de un texto que llega con retraso.

La cuestión es que un año pasa, otro más, jalonado de triunfos y fracasos, bienestar y enfermedades, desilusión y esperanza. Si recurres a Facebook, que te lanza un resumen en imágenes de lo que has vivido, todo parece positivo. En mi caso se inaugura con una entrega de premios (accésit en el IX Certamen Nacional de Poesía Rumayquiya), continúa con un recital; luego vino y sevillanas, presentaciones de libros, homenajes, más ferias y concursos... En ninguna foto se muestran las ojeras del trabajo, el cansancio matutino, el aburrimiento ante unas tareas que nadie te agradece, los dolores de cabeza, de espalda, las visitas al médico, las ganas de llorar.

Y no es que tenga especiales motivos para el llanto; pero sí es verdad que, en esta jornada de reflexión, que debía ser cotidiana, me doy cuenta de que durante estos días que llegan volveremos a nuestra rutina festiva (las celebraciones también tienen sus ritos automáticos, absurdos en gran parte), a felicitarnos, a abrazarnos, a sentirnos ligeramente más solidarios que el resto del año, ligeramente enternecidos por el mal ajeno, y se nos removerá el estómago de nuevo cuando, en esos resúmenes que hacen en la tele, hablen de las distintas guerras que estallan en el mundo, de la huida de los emigrantes, de los naufragios, de atentados y miedo. Como si el hombre no solo no avanzara, sino se embarrara en sus errores de odio y desconfianza.

Sobre todo eso deberíamos pensar, y sobre muchas más cosas. O, más que pensar, actuar. La pregunta es qué está en nuestra mano hacer cuando todo se cae, si solo con rezar o desear, con pronunciar palabras como «Paz» o «solidaridad», enviar felicitaciones, visitar belenes, hacernos regalos, ofrecer alguna limosna, basta.

Por mi parte intento (de verdad que lo intento) permanecer equilibrada, pero es difícil incluso pararse a reflexionar, como yo misma pido, cuando sabes que solo te vas a encontrar un sinfín de problemas y cifras que hablan de paro y fracaso, de víctimas y corrupción, de desahucios y crisis, de viajes a ninguna parte.

Entonces, cuando ya empiezan a temblarte las lágrimas en la punta de la nariz, vuelves al resumen del año de Facebook y sonríes, pues en la última foto, algo desenfocada, aparece alguien a quien quieres por encima de todo, que estudia una carrera con entusiasmo y a la vez con miedo por el futuro; que ayer, tras su propia jornada de reflexión (la que se define como tal), me acompañó, por primera vez en su vida, a votar en unas elecciones generales; alguien a quien no puedes fallar porque es lo que más quieres en el mundo y se ve abocada, como todos, a ojeras del trabajo, cansancio matutino, aburrimiento ante unas tareas que nadie te agradece, dolores de cabeza, de espalda, visitas al médico, ganas de llorar.

Y por ella y por quienes como ella (saludo también a Lucía, que me estará leyendo) deben seguir andando este camino, no tengo más remedio que levantarme, desempolvar el árbol, colocar el Belén asumiendo el peligro de que lo derribe el gato, pasear por la avenida de la Constitución bajo un falso cielo de estrellas y brindar.

Felices fiestas y paz a los hombres de buena voluntad.

Elena Marqués

Jornada de reflexión

No se encontraron comentarios.

Nuevo comentario

Los libros que leo

El diagrama colérico

Desde que conociera a David Fernández-Viagas con Días naturales hasta este segundo volumen de relatos, han pasado algunos años. Y compruebo que el autor los ha aprovechado bien para crear de nuevo ese ambiente fantástico (léase pensando en las acepciones 2 y 4 del término), esa «atmósfera íntima y...
Leer más

Desnombramientos

«Transitarse en la escritura. Escribirse habitada por los otros, habitar en las palabras heredadas, abrirse paso con el lenguaje entre su propia espesura, abrir grietas, buscando, quizá, un no-lugar en el que todo está aún por pronunciar. Desnombrar el mundo para poder nombrarlo. Tocar el mundo sin...
Leer más

Calle de los noctámbulos

Que la poeta Anabel Caride (Sevilla, 1972) sea también filóloga y que en esa doble condición escriba unas palabras preliminares a Calle de los noctámbulos, no solo para «justificar» los aires celtas que campan por sus páginas, sino incluso para aclarar su estructura y los títulos de cada parte (el...
Leer más

Variaciones y reincidencias (1978-2018)

Bajo el título Variaciones y reincidencias (1978-2018) se reúne prácticamente la obra completa del poeta paraeño Javier Salvago; una labor de cuarenta años en la que, a pesar del paso del tiempo, lo encontramos y reconocemos siempre. Porque, para Salvago, la escritura corre en paralelo con la vida...
Leer más

Tres muertos

De las cinco citas que anteceden a la última novela de Manuel Machuca, me quedo con las tres primeras: «La vida de los otros es solo lo que nos quieren contar» (Felipe Benítez Reyes), «Las historias solo existen del todo cuando alguien las escribe» (Javier Cercas) y «Las únicas cosas verdaderamente...
Leer más

Exorcismos

El jueves 24 de octubre, bastante más allá de las 19:30, con la no-puntualidad que suele caracterizar este tipo de actos, tuvo lugar en la Sala El Cachorro de Sevilla la presentación del libro de relatos Exorcismos, publicado bajo el sello editorial Extravertida en la colección Le Petit...
Leer más

Feliz final

Aunque me habían avisado de la dureza del libro, la lectura de Feliz final ha superado mis expectativas. Tanto en lo positivo como en lo negativo. Entiéndaseme bien. No hay nada que pueda criticarle a la escritura de Isaac Rosa, de una brillantez insuperable que lo convierte en uno de los autores...
Leer más

Las señales que hacemos en los mapas

El título del libro de Laura Casielles Las señales que hacemos en los mapas ya nos prepara para un viaje. Un recorrido por distintas ciudades de Marruecos y por distintos estados del alma, según anticipa la cita, tan noventayochista, de Sánchez Piñol: «El paisaje que un hombre ve, ojos afuera,...
Leer más

Nombre entre nombres

Definir la poesía actual resulta complicado o, si se quiere, completamente inútil. Si uno indaga entre las últimas publicaciones (para eso no todas las «librerías» sirven), descubre, de una parte, cierta tendencia a la brevedad y al silencio (piénsese en el renacimiento del aforismo y la...
Leer más

Curva

 Leyendo Curva, de Aurora Delgado, no he podido dejar de acordarme de las máximas chejovianas sobre el cuento. Porque nada es gratuito en esta historia. Desde «el taxista y el travesti, cada uno en un extremo [...], abriendo y cerrando un paréntesis de más de veinte años», todo queda bien...
Leer más