Feliz 2020

Aborrezco la ñoñez. Cada vez más. Y los mensajes navideños, centrados en la emisión de buenos deseos, llevan normalmente aparejada una considerable cantidad de melindres y palabras cursis. Por no hablar de la falsedad que suele, consciente o inconscientemente, evidenciarse tras esas blandas y manidas sensiblerías que parecen a punto de perder su significado y terminar, como una fruta podrida, descompuesta en mitad de la tarjeta. (Tarjeta que, por cierto, tiende a la profusión de estrellas brillantísimas, árboles frondosísimos y Natividades de la Escuela de Murillo).

No quiero que se me malinterprete. Lo que a mí me gustaría, en realidad, es poder devolver el sentido verdadero a los términos que pronunciamos, hacer que estos dejen de ser solo una cadena de sonidos y que los palpemos y los sintamos como corresponde. Que el amor sea realmente amor y los abrazos pasen del dicho al hecho. Y, sobre todo, que esa intención se mantenga a lo largo del año y de toda nuestra existencia.

Así que esta es mi felicitación en el día de hoy (que debería haber sido ayer, pero nunca llueve a gusto de todos). Que no se nos olviden los buenos propósitos a la primera pitada de semáforo que padezcamos, que apliquemos la máxima de «hablando se entiende la gente» (sé de lo que hablo) y que trabajemos por que este mundo tan hermoso (de verdad que lo es: solo es cuestión de pararse a mirar) no se vaya al garete.

Besos para todos y abordemos el 2020 con optimismo.

Elena Marqués

 

Feliz 2020

Pero no hay otra

Ya lo sé. La niñez no es el "" paraíso perdido " ni tampoco la excelsa etapa de la vida en la cual todo nos es permitido o concedido porque lo hacemos (y deshacemos ) con el don - insisto--permisivo de la inocencia y la ausencia total de maldad. Algo de verdad hay en ello. El niño no está contaminado de falsos orgullos y ruindades que masticamos los adultos, ni de vanidades tan vacuas como el cántaro de los cuentos. De modo que no veo razón para aborrecer la infancia. Ya pasó. Está allí entre las circunvoluciones de nuestra memoria y es la única historia que llevamos ya cerrada y conclusa en la vida. Lo demás lo vamos construyendo minuto a minuto con los ladrillos y el material que las "orteguianas" circunstancias nos ofrecen en este destartalado mundo que nosotros mismos hemos creado. No rechaces ni maltrates tu propia historia o parte de ella. Sé que un instante de felicidad (no banal) habrás tenido solo que tal vez no lo recuerdes. No has vivido como el niño florentino de D'amicis (creo). Así que ahora coge la muñeca de tu infancia (está seguro en algún baúl de tu personal desván) y juega un rato con ella. Te hará bien. Y la salutación ñoña de feliz navidad ya te la envié así que ya la pata está metida. Sorry...... y claro que me gustaría pasar del deseo al hecho y darte un fuerte abrazo. Pero estás tan lejos..... Me encantaría volver a yerbatear (una vez creo que lo hicimos) hablando de las cosas que pasan y se dicen por estas fechas "tan señaladas". Mi querida amiga, vive, salta, corre, brinca como la niña mala de Vargas llosa y suelta todo el lastre de pesadumbre (que pudieras tener) y levantemos juntos la copa y el espíritu pese a las cuatro horas que nos separan al brindar. Tú en mi querida pero gélida España yo en este horno veraniego. Cuando brinde te voy a tener presente para chocar nuestras copas y te abrazaré fuerte para quitarte el frío y el recuerdo (aparentemente) infausto de tu niñez. Que pases una hermosa navidad junto a los que te quieren. Inclúyeme y me sentiré a tu lado. Besos. F. F.

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