Eros en la Taberna Ánima

En plena jornada de reflexión, a las nueve de una noche bastante invernal a pesar de lo avanzado de marzo, nos convocó la Taberna Ánima para celebrar la entrega de premios de su III Certamen de Poesía Erótica.

Ya sabemos que el espacio de la calle Miguel Cid siempre nos brinda sorpresas, y que allí, entre sillas de enea, vino especiado y exposiciones de pintura, el tiempo se detiene y la prisa no existe. Esta vez la ceremonia que esperábamos se demoró un poco porque fue precedida por un pequeño monólogo teatral a cargo de Merche García Jarava y a continuación la voz impresionante de Javier Pereyra interpretando canciones de Fito Páez, boleros, alguna zamba y un «palo» que, a pesar de ser argentino, no aprendió hasta hace poco y en España: el tango. Ya solo nos quedaba escuchar algún que otro poema erótico para caldear el ambiente (Oliverio Girondo a dos voces), y al fin Sara Castelar, miembro del jurado, fue anunciando los ganadores.

El primer premio recayó en Celia Romero, una joven onubense polifacética que recitó alguno de los poemas de su Tu piel sabe más de mí que yo con maestría y gracia. Sobre todo porque uno de ellos, «Recursos de la lengua» (no empecéis a pensar mal... o sí), jugaba con distintas figuras retóricas con grandes dosis de ingenio y humor.

A continuación fue la gran poeta y amiga María José Collado quien salió a recibir su merecido segundo premio por la obra Cuerpos, paisaje; unos versos sensuales y nocturnos donde la piel dialoga con la luz y el silencio.

Por último, el tercer premio recayó en Eloy Sánchez Guallart por Como si aún fuera posible, y, al no poder asistir a la velada, fue otro de los miembros del jurado, Paco Carrascal, quien puso voz a su verso libre. No hay que decir que Paco recita como Dios (en este caso Eros) y que seguramente el galardonado se sentiría más que satisfecho del resultado.

En fin, para qué seguir, si lo importante es dejaros las voces de los protagonistas...

 

«Recursos de la lengua», de Celia Romero

 

¡Hoy estoy retórica!

Se me abren las comillas de par en par

pensando en la lengua.

Y es que, de vez en cuando, hay que darle una alegoría al cuerpo.

Un buen oxímoron a tiempo puede evitar

muchos paralelismos innecesarios

y una onomatopeya, bien metida,

no es metonimia...

 

¡Ya se me están aliterando las cuartetas!

Me entran unas elipsis en el argumento

que se me activan los verbos en pasiva

y no creas que estoy hiperbolando si te digo

que me dan calambures

en la mismísima anáfora

cuando la lengua le pone énfasis.

¿Veis?

¡Se me ponen los versos como esdrújulas

sólo de pensarlo!

¡Se me derrite toda la gramática!

¡Me türürean las diéresis!

Llega a un punto

en que se me salen las redondillas de sus párrafos,

y con los dos puntos

se me acentúan todas las sílabas.

Para cuando llegan los puntos suspensivos

ya estoy totalmente metafórica.

Literalmente, te pone en negrilla

y no paras de encabalgar toda la estrofa hasta que estás en cursiva perdida.

 

¡Me va a dar un sinécdoque de tanto pleonasmo!

Me está entrando un polisíndeton por paronomasia...

 

¡Dame más gerundio!

¡Coma!

¡Nada de paréntesis!

¡Coma!

¡Encabálgame otra vez!

¡Coma! ¡Coma! ¡Coma!

 

Punto y gemido.

 

«Inédita», de María José Collado

 

Invéntame de ciudad populosa

en las venas del tráfico,

en la cola de un cine,

en bares con conciertos,

bajo un riel de luces,

parpadeo de anuncios.

Dibújame con escote profundo,

medias de seda negra

y orquídeas en el pelo.

Anúnciame en carteles de circo

como la mujer loba,

salvaje, seductora.

He sido isla tanto tiempo,

con las piernas trabadas

por serpientes marinas,

               que me estorba el salitre,

enloquece la brújula.

 

Abre la cremallera

con la boca, los dientes,

cómeme de los pies a la nuca,

que tus dedos sean barcos

naufragando en mi piel,

que otra fiebre me inunde

hasta el paroxismo

y la noche se tape

los ojos, los oídos,

al temblor de mi cuerpo,

al río entre mis piernas.

 

Como si aún fuera posible (fragmento), de Eloy Sánchez Guallart

 

me dices

anoche

me gustó

yo estoy solo y miro la ventana

una línea blanca

de avión

parte el cielo

ahora recuerdo

que dibujamos números

y las sábanas eran rojas

y era tuya esa anónima tersura

he soñado

tú nunca estás en mis sueños

eras

lisa como una ola

y yo

viento surfista

lengua mano y espuma

ahora recuerdo

la luna me mira

y yo le pregunto

creciente

o menguante

ladra un perro y nadie

le contesta

estamos solos

en la habitación naranja

Elena Marqués

Eros en la Taberna Ánima

Eros en Ánima

Bien merecidos premios. ¡ A cual mejot!

Re: Eros en Ánima

Te doy la razón. Muchos besos, poeta.

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