El destierro de los reyes

Definida como tragicomedia de política ficción, El destierro de los reyes, del polifacético Perpetuo Fernández, resulta una novela divertida y amarga, fantástica y real; pero, por encima de todo, inteligente y atractiva. Ambientada en el siglo XXI, tras unas elecciones que hacen peligrar el futuro de la monarquía, se inicia con unos reyes de España huidos del palacio en plena noche de carnaval y asomados a la ventana de un hotel de Barcelona, capital de una república al fin independiente que, irónicamente, se convierte en el único espacio de seguridad para ellos y sus hijas y el mejor lugar para establecer su corte en el exilio.

Con perspicacia, traza el autor los retratos de Felipe VI y de Letizia alrededor del conflicto de resignarse a los acontecimientos y disfrutar de una vida regalada o recuperar a toda costa la corona, que, apenas representada en una diadema de piedras falsas, se descompone poco a poco como un maleficio de la sangre, la borbónica, más dada a la francachela y a las mujeres que a la responsabilidad que le impone el designio divino.

En un lenguaje decimonónico que, por una parte, nos recuerda las fuentes de las que bebe (Les rois en exile, de Alphonse Daudet) y, por otra, resulta adecuado a la historia que narra, donde aparecen personajes de la actualidad (Risto Mejide, Rouco Varela, Miquel Roca, Kyril de Bulgaria...) junto a otros que semejan venidos de otra época (en especial el preceptor de la princesa de Asturias), Perpetuo Fernández se sirve del humor para diseccionar a sus protagonistas, para mostrar el alma humana, a veces noble, a veces canalla, pero la mayoría de las veces contradictoria y ridícula (véase al secretario-botánico Spottorno sumido en sus quehaceres herbarios); para adentrarnos en el lujo caduco y absurdo de la corte, en el mundo de las apariencias, en la estúpida lucha de la reina más plebeya que ha tenido España por recuperar la dignidad perdida y el trono para su hija; en el futuro desastroso del resto de los miembros de la familia real y en multitud de situaciones absurdas en las que los Pujol vuelven a la palestra tras una amnistía y el tal Oleguer, el Conseguidor, una figura que podría formar parte de la neopicaresca española, junto a su novia, apuestan por la abdicación definitiva y por aumentar su fortuna a costa de la derrota ajena.

Hiperbólica y a veces absurda, El destierro de los reyes  no es solo un libro de ficción, sino un análisis de los últimos años de la historia de nuestro país y una distopía sobre lo que puede (y quizás debe) ocurrir de aquí a unos cuantos años, donde algunos personajes se mueven en los extremos (los realistas, como nuevos carlistas, desembarcando en Menorca para iniciar la reconquista apoyados en la imagen de la reina, que, como asturiana, representa a Pelayo) y otros solo son blancos inocentes de esos errores. Me refiero en este caso a las hijas de los reyes, que dejan ese contrapunto de ternura por su indefensión y su afán por agradar a sus padres, sumidos en sus propios intereses y en sus mundos falsos y tan distintos.

Quizás ese sea unos de los elementos más conmovedores de este libro, pues, como las grandes obras de la literatura española, presenta una realidad caótica y negra bajo el recurso de la ironía y el humor para que nos dolamos con el dolor de quien lo cuenta, un hombre que se considera muy español y que quizás por eso haya parido esta obra singular y polémica que no ha de dejar indiferente a quien pase por ella.

Elena Marqués

Perpetuo Fernández (Jerez, 1961) en un pseudónimo de Juan Diego Fernández Rosado, actor de la compañía gaditana Teatro Carrusel, cantante y letrista de los grupos Affaire Niñamónica y Hambre y Moral y autor del libro Alejando Sawa y la santa bohemia, entre otras facetas como participar en prensa, radio y televisión y crear personajes como Cruz de Avarientos, El Mono Rojo y este Perpetuo Fernández con que firma la novela El destierro de los reyes.

El destierro de los reyes

"El destierro de los reyes"


Me ha despertado el interés en leerla tu reseña. Seguro que, además de todo lo que has dicho, se lee en un santiamén. Tengo la sensación de que debe de ser una de esas lecturas que se te enganchan como las lapas. Habrá que comprarla. Gracias por avisarnos.

Re: "El destierro de los reyes"

Pues sí, una lectura que engancha, plagada de personajes conocidos y situaciones esperpénticas, con humor fino y que hace reflexionar sobre nuestra realidad actual. Te lo recomiendo.
Muchos besos.

Nuevo comentario

Los libros que leo

Eterno amor

Que el manejo de la brevedad es un don lo estoy comprobando en estos días. Y que la concentración poética solo puede ser beneficiosa para un texto como este. Es admirable la forma de encerrar, en unos pocos términos bien elegidos, todo un universo; de describir, por ejemplo, con cuatro pinceladas...
Leer más

"Al final del miedo", de Cecilia Eudave, o cómo sortear el vacío

Hace poco, en una charla con cuentistas de la talla de Andrés Neuman, Antonio Ortuño, Eloy Tizón y José Ovejero, alguno de los asistentes se interesó por la fórmula para trabajar un libro de relatos, si estos podían ser independientes o era recomendable (aunque nunca hay reglas, eso está claro)...
Leer más

Salir, salir, salir...

Soy especialista en tristezas. En ocultarlas. En intentar sortearlas. Como buena (o mala) parte de la humanidad, he tomado Prozac. Me he sentido sobrepasada por las circunstancias. Con absolutas ganas de morirme. Pero posiblemente, aunque lo hubiera intentado, no habría sido capaz de escribir un...
Leer más

Contra la España vacía (que no contra España)

«Entiendo mis libros como parte de un esfuerzo centenario por explicar el país en el que vivo», comenta Del Molino en su introducción a Contra la España vacía. Muchas vidas le harían falta al escritor y periodista aragonés para poner algo en claro. Aunque pienso que en este último ensayo disipa...
Leer más

Aunque pensemos como Celaya

La entrada en un nuevo año siempre resulta ilusionante. No pregunten por qué, pero tendemos a celebrar un simple giro en el calendario como si fuera a traer la solución definitiva a nuestros asuntos. (Léase al respecto el primer poema de este libro que pretendo reseñar). Pero en esta ocasión el...
Leer más

¿Por qué no te callas?

En un mundo lleno de ruido, bien nos viene que alguien, de vez en cuando, nos haga callar. Porque posiblemente muchos de nosotros, pseudoescritores, pseudopoetas, casi pseudópodos en muchos aspectos por eso de arrastrarnos para que nos echen cuenta, somos los que más sobramos en esto de escribir y...
Leer más

Canción. Noticia de un secuestro (y II)

Conocí a Eduardo Halfon a través de su libro de relatos El boxeador polaco y la recomendación de mi amigo Carlos Torrero. Andábamos (o todo lo contrario) confinados por la pandemia y su lectura me permitió viajar entre Belgrado y la música de Milan Ravic, entre el Halfon escritor y el Eduardo...
Leer más

Dicen los síntomas o la corporeidad del lenguaje

A los hipocondriacos cada síntoma debe presentárseles como una verdadera maldición. Para ellos, cualquier tipo de señal del cuerpo, más que decir, más que hablar, les grita cosas terribles, los aproxima irremediablemente a la muerte. Y a la muerte en una habitación de hospital espera la...
Leer más

Nunca sabrás quién fui. Jugando al quién es quién

Quienes me conocen, si es posible conocer a alguien de verdad (y ahí lo dejo), saben de mi afición por los malabares literarios, mi inclinación por lo metaficticio y lo autorreferencial, por los límites y cómo traspasarlos. Porque, como muchos, estoy convencida de que nuestra vida, también la de...
Leer más

Lanzarse a «El agua del buitre»

Como muchos de los que braceamos desde hace años en este piélago de la escritura sin demasiado éxito, me considero un ejemplo de buena perdedora. Así que el hecho de que El agua del buitre, el último libro de cuentos de Andrés Ortiz Tafur, vaya dedicado en cuerpo y alma «A los que...
Leer más