Dobletes y «gymkanas»

A principios de junio presentamos en Bormujos la antología de M.A.R. Editor Mujeres en la historia (3). La Ilustración; hace unos días anunciaba que volveríamos a hablar sobre ella en La Casa del Libro (c/ Velázquez, 8) Sandra Rodríguez Fernández, Eloína Calvete García, Carmen Martagón Enrique y una servidora. Puede que nos repitamos en algunas cosas, pues de entonces a ahora poco ha cambiado la realidad. Vivimos en campaña electoral, hay partido de fútbol, hace calor, el tráfico es insoportable.

Tampoco muchas de las realidades de las que se habla en este libro han cambiado tanto. Sigue siendo más difícil para las mujeres de hoy en día alcanzar cierta posición, o simplemente que se las escuche. Si este volumen recoge la Declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadana de Olympe de Gouges y se cierra con un poema de Mary Chudleigh A las damas y los versos «Esposa y sirvienta son lo mismo, / pues sólo se diferencian en el nombre» y a continuación pensamos en el número de víctimas por violencia de género, pues eso: ya vemos que hay cosas que no terminan de cambiar.

De todo esto hablaremos esta tarde, y de mujeres que hicieron historia silenciosa o que han sido silenciadas en la historia. De pintoras y modistas que vivieron de su trabajo, de luchadoras por la independencia de sus naciones y la abolición de la esclavitud, de mujeres piratas y científicas, de monjas que se encerraron en los conventos para acceder a la cultura, de damas que lucharon por la educación de las niñas, de salonnières que recibían en sus casas a filósofos y políticos que podían y debían cambiar el mundo. También de literatura, y de poetas negras que tuvieron que defender la propiedad de su obra, y de viajeras que dejaron en sus páginas sus preciosas vivencias por Oriente.

Y, por si aún no os pareciera lo suficientemente atrayente el tema, poco después y a pocos metros, en el Círculo Mercantil (c/ Sierpes, 65), se presentará otro libro, este de poesía, Lo que me dejé en la nieve, de Manuel Senra, acto en el que también participaré y en el que comentaré mis impresiones sobre los poemas que lo componen, en el que nos sumergiremos en la nostalgia del sur, en el contraste blanco de la cal y el invierno de Noruega.

Son, diréis, muchas tareas para alguien tan frágil como yo; pero es verdad que a estos dobletes y gymkanas no podemos renunciar porque nos va la vida en ello, y porque, como dice Manuel Senra en su libro, «La vida no se cuenta por los años vividos, / sino por lo que hacemos, o dejamos de hacer». Y yo no puedo dejar de hacer todo lo que hago.

Por eso os invito a que nos acompañéis esta tarde en esta gymkana literaria y disfrutéis, después del debut de la selección en la Eurocopa y antes de que nuestros políticos nos sometan a su particular tortura de hacernos creer que esto va a cambiar, con estos dos libros sobre mujeres y nieve, sobre realidades y sueño, sobre la Ilustración y este siglo que sigue dominado por el frío.

Elena Marqués

Dobletes y «gymkanas»

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