Desde mi otra ventana

Hoy extraño la lluvia.

Que me interrumpa el rostro.

Que me cruce el cabello y me recorra

con sus pies diminutos,

trastolillo travieso de fértil inocencia.

Añoro la escritura de las nubes

en el marco absoluto de mi nueva ventana.

El camino de vuelta se hace largo.

Ya traspasado el puerto,

la meseta se desnuda en lo imposible.

El adiós es tan trágico

como el telón oscuro de una breve tormenta.

Mas volverá a brotar la flor de los magnolios;

las redondas hortensias dejarán al otoño

vestir de azul la tarde.

Yo las veré muy pronto,

cuando cruce la puerta

del tiempo y la ciudad.

Y lloraré entre sueños la luz verde del valle,

el camino, la mies,

el perfil de las brañas,

las hojas de los robles,

la arista del hayedo,

la frutilla inmadura del serbal,

la certeza del río y de la piedra,

la vigilancia activa de los pájaros,

tiernos desconocidos que dominan

con su voz el estío.

Y, en la noche,

otra lluvia de estrellas invisibles

derrotará el dolor y acogerá la escarcha.

Te esperaré en el eco.

Te ataré para siempre a mi vieja ventana.

La poblarán las nubes esponjosas

que culminan el monte

vecino y misterioso.

Y cantaré en silencio

a lo cierto y querido.

 

Elena Marqués

Desde mi otra ventana

"Desde mi otra ventana"


Volver a la rutina es duro, y más, si implica dejar tanta belleza. Queda la palabra. Siempre es la que nos salva. Especialmente, en versos como estos. Besos y abrazos.

Re: "Desde mi otra ventana"

Durillo, sí; pero necesario. En la vida real la lluvia ensucia y emborronar. Esperemos que el próximo verano mis campos (y mis ojos para contemplarlos) continúen intactos.
Besos desde Sevilla.

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