Aún la lumbre

Bajo el breve y hogareño sintagma Aún la lumbre que da título al libro María José Collado nos ofrece un conjunto de poemas tan iluminados en su contenido como sencillos en su factura; láminas de un amable claroscuro para leer y disfrutar en la íntima soledad de los momentos únicos.

Precedido por un hermoso (y también poético) prólogo de José María Laguna, el volumen se nos presenta con esa música particularmente suave y melancólica que ella es capaz de definir en uno de sus poemas más breves («Un sonido espiral,/ un latido de leche, un discurso de flecha, en las cuerdas del aire.») con el virtuosismo de los maestros; todo un acierto de sinestesias que se extiende a la impresión del color de los distintos momentos del día y de las estaciones del año como si, cual pintor de paisajes, se resistiera a dejar huir la eternidad.

Los poemas de María José son gotas exactas de observación y sabiduría. Sus ojos recorren la ciudad y se detienen en los rincones y en los hombres para devolvernos el espectáculo de las cosas pequeñas, las únicas verdaderamente grandes. Y, aunque parecen tristes y nostálgicos; aunque a veces se recreen en un pasado ya muerto o en instantáneas de apariencia deshumanizada cubiertas por la niebla y la grisura («Silencio en blanco y negro,/ fotográfico, congelada huella/ de luz, recinto del instante»); aunque el ritmo sea lento y se detenga con la pesada quietud del mediodía («El ancla de la siesta/ aprueba el murmullo/ indolente de los ventiladores»), nos regalan un remanso de paz donde la ausencia de sonidos se erige como la mejor compañía para conocer y conocerse y la memoria cobra el protagonismo necesario para que la lumbre perdure.

Es raro el poema donde esta no se haga presente con sus tonos cambiantes, desde la «luz extinguida» de Ámbitos a la tarde «impregnada de oro viejo» o fieramente «Encendida»; desde las «sombras chinescas» de La niñez del aire a las «tenues luces de ámbar» de un café, refugio de la lluvia.

Y, junto a la luz, los pájaros planean o se convierten en base de sus símiles y metáforas («fotogramas sueltos como de alas») en el espacio de una verdura húmeda de naturaleza humilde y olvidada o de parque romántico («hebras de verdín rodean las estatuas») que, irremediablemente, también nos entristecen.

Porque, querámoslo o no, el frío se apodera de nosotros y el transcurrir de las horas nos abate como una losa («Conspira el tiempo en el sendero»). Por eso quizás María José Collado no puede evitar volver la vista atrás en varias ocasiones, revolver en el Trastero de los recuerdos infantiles o regalarnos alguna Acuarela que nos encamine a sus Vacaciones, uno de sus poemas más amables y luminosos y precisamente con el que cierra el libro.

Dejarse mecer por la voz de María José es toda una experiencia. Sus susurros, su cauce sosegado de palabras, nos hacen arrimarnos a su lumbre y sentirnos arropados en su amistosa intimidad, como si lo que nos contara se dirigiera exclusivamente a cada uno de nosotros: los mismos que subimos a su Autobús «Con la cinta adhesiva del sueño/ a medio despegar», que protagonizamos su poema Huida sin resistirnos a su exactitud de espejo y sufrimos enormemente al llegar al Final del trayecto.

Afortunadamente, estamos seguros de que a este viaje le quedan muchas estaciones y que María José Collado aún se reserva hermosos versos de música, luz y vuelo para arroparnos en esos otros fríos inviernos que estarán por llegar. Los aguardaremos, pues, esperanzados junto a la lumbre.

 

Elena Marqués

Aún la lumbre

AÚN LA LUMBRE

Magnífica reseña para un poemario no menos querido que su autora,

Nuevo comentario

Los libros que leo

El padre-hijo (de Sharon Olds)

Nunca me he atrevido a reseñar a Iván Onia. La razón es bien simple. No hay que leer lo que alguien, sorprendido e incapaz de transmitir mínimamente la punta del asombro, dice sobre Iván. Hay que leer a Iván, cada uno de sus libros. Hay que escucharlo. A mí me gusta verlo en directo, con su acento...
Leer más

No entres dócilmente en esa noche quieta

No sé si adentrarse en un autor con tan larga trayectoria a partir de su última publicación sea lo más adecuado. Ignorar su obra anterior, la que lo ha conducido hasta aquí, priva de herramientas para conocerlo, para contextualizarlo, para analizarlo. Sin embargo, sospecho que este No entres...
Leer más

El loco de la calle

Con Sevilla como protagonista, inmortalizada en un barrio popular en torno a una inexistente pero simbólica plaza Cervantes (quién sino el creador del más insigne cuerdo de la literatura para presidir estas narraciones) que se extiende, como un pequeño y universal microcosmos, bajo un mismo cielo,...
Leer más

Keith Landdon. Memorias no autorizadas

Entre las últimas novedades literarias, donde siempre se cuela algún texto primerizo que jamás debería haberse publicado, he tenido la enorme fortuna de encontrarme con Raül Vaca Rey y su Keith Landdon. Memorias no autorizadas; una novela sincera, innovadora, arriesgada, tanto en su formato como en...
Leer más

Ai(m)ée

Tras la imagen del mudo grito que preside la cubierta del libro, diseñada por el mismo Florencio Luque quién sabe si para retratar a la protagonista de este poemario, se reproduce el quejido en sí de la voz poética: un soliloquio ante el oído del psicoanalista en que el lector quisiera convertirse....
Leer más

Secreta luz

Treinta poemas. Treinta poemas bastan para comprobar que Victoria León no solo domina la poesía y conoce la tradición poética (el ritmo clásico de endecasílabos, heptasílabos y alejandrinos, así como las referencias a Dante en el título de uno de los poemas, más otras alusiones grecolatinas en...
Leer más

Los ojos vendados

Con Los ojos vendados inicio mi aproximación a la escritora estadounidense Siri Hustvedt. Se trata, además, de su ópera prima, publicada en 1992 y reeditada recientemente por Seix Barral. De hecho, algunos elementos con los que he tropezado en su lectura me parecen un poco bisoños (detecto cierto...
Leer más

El año de la luna azul

Tras Cartas a Siracusa (Arcopress, 2015), Lucía Feliu regresa a la escena literaria con un nuevo thriller que nos sumerge en una acción trepidante desde las primeras líneas. De hecho, comienza Feliu la narración in media res, en un punto especialmente intrigante en el desarrollo de la historia,...
Leer más

La memoria donde ardía

Aunque la cita de Antonio Porchia «Quien ha visto vaciarse todo, casi sabe de qué se llena todo» precede al primero de los cuentos de La memoria donde ardía (Páginas de Espuma, 2019), bien podía servir de frontispicio al corpus completo del último libro de Socorro Venegas; un volumen atravesado por...
Leer más

Áspera seda de la muerte

Que vamos a adentrarnos en una «historia sobre mujeres» lo anuncia el escueto preámbulo con que se inicia el último libro de Francisco Gallardo, Áspera seda de la muerte, obra con la que obtuvo el XXI Premio de Novela Ciudad de Badajoz, así como que se nos recluirá en un espacio amurallado (buena...
Leer más