A la sombra de Abril

Tras los versos de Al sur del corazón, El alba rumorosa, Del color de las nubes y Las cuatro esquinas del tiempo, Paco Mateos nos presenta A la sombra de Abril, libro en el que este «Loco, ciego, soñador» se siente más Sur que nunca.

La pasión de Paco por la poesía se resuelve en este libro en un lenguaje poético luminoso y musical con marcadas influencias de los mundos y formas flamencas, así como de la tradición andaluza.

Pero quizás lo que mejor defina su ya larga y prolija producción poética sea la presencia firme de la poesía amorosa en toda su obra. De hecho, este libro está dedicado «A vosotras, amores que me trajo la vida, a todas las que un día me robasteis el corazón»; a «Esa mujer» sin nombre con que titula dos de sus poemas y que reúne a todas aquellas a las que ha amado, a Lola, a Violeta, a Charo, a Vanessa, a Rocío, y que lo aboca necesariamente a la poesía porque, para Paco, la mujer es poesía y la poesía está hecha para la mujer.

Y, si importante es para Paco el amor, el desamor y el vacío que deja la ausencia es una constante en estos versos. Por eso los títulos de algunos poemas nos hablan desde la añoranza («Sin ti», «Cuando todo se acabe», «Con las manos vacías», «Los recuerdos vuelven después del olvido»), aunque siempre la esperanza sobrevuela, y, como Machado, también Paco Mateos camina, avanza, descubre y abre las puertas del mañana en el poema «Sin mirar atrás», y decide aventurarse en «Tendremos que seguir arriesgando el corazón».

Pero, como poeta, y como poeta andaluz, no pueden faltar en sus versos referencias a los temas universales del paso del tiempo, de la muerte, de lo efímero de la vida, de qué dejaremos cuando hayamos muerto, o ese recuerdo al poema quevedesco en versión más castiza del amor más allá de la muerte a través de unas soleares: «Ni tan siquiera la muerte / me apartará de tu lado, / siendo su poder tan fuerte».

Sobre la forma, aunque hay influencias de los distintos palos flamencos (hay soleares, hay rondeñas, hay siguiriyas; hay tarantas, fandangos, cantiñas, malagueñas) y de otro tipo de canciones, como el bolero, asoma en A la sombra de Abril una gran variedad de metros, con tendencia al verso corto y a la libertad; con imágenes de luz, de campo, de flores, de olivos, pero también de agua en sus distintas formas: como lluvia de la nostalgia, como manantial que calma, como mar que es símbolo del infinito y también de la mujer («La mar es una mujer», afirma en un poema); con hipérboles andaluzas como la que adorna una de sus soleares («Tan grande como es el sol / y el brillo de tu mirada, / de pronto, me lo borró»); con creación de términos que deberían existir para expresar que Abril, el mes que preside al libro, que preside Andalucía y el ánimo en continuo renacimiento del poeta, «primaverea»; con una canción de sonidos acompañando a la luz: el sonido de la risa, el del agua de las fuentes implicando todos los sentidos en una poesía sinestésica y clara que dice «En tu boca se agrupaban las islas / y era verde tu voz», pues el verde, quizás el de los olivos, es una constante en sus poemas. O con juegos de palabras («En tu cuerpo naufragué. / Madrugada marejada. En tus brazos me abrasé»), con antítesis como al describirnos «Sierpes bulliciosa y sorda», con aforismos verdaderos al recordarnos que «siempre el amor se va, / el dolor se queda», con enumeraciones rápidas y minuciosas...

En fin, un bocado de Sur que tendremos la oportunidad de disfrutar en la presentación del día 30 de junio en la Biblioteca de Bormujos, a las 19:30, en un acto al que os invitamos desde aquí a participar.

Elena Marqués

Paco Mateos (Lora de Estepa, 1953) descubrió a Bécquer a los catorce años y a Machado a los dieciséis. Desde entonces no ha parado de escribir. Es autor de los libros de poemas Al sur del corazón, El alba rumorosa, Del color de las nubes y Las cuatro esquinas del tiempo; y ha participado en algunas antologías, como Hoy es siempre todavía, un libro con fines solidarios bajo los auspicios de la asociación Humanismo Solidario; la antología producto del IV Encuentro de Poetas de Sierra Morena, o NEcesarias PALabras, lo que nos dar una idea de la participación activa y comprometida de Paco Mateos en la vida cultural andaluza y en distintos encuentros poéticos internacionales, como los que se celebran en Úbeda y en Moguer.

A la sombra de Abril

No se encontraron comentarios.

Nuevo comentario

Los libros que leo

Historia de una novela

Que Thomas Wolfe es uno de los escritores más grandes del siglo xx nadie lo pone en duda. Que es posible conocerlo más o menos bien a través de su obra, extensa a pesar de su corta vida, tampoco se nos esconde. («Como ya he dicho, tengo la convicción de que todo trabajo creativo serio debe ser en...
Leer más

Eterno amor

Que el manejo de la brevedad es un don lo estoy comprobando en estos días. Y que la concentración poética solo puede ser beneficiosa para un texto como este. Es admirable la forma de encerrar, en unos pocos términos bien elegidos, todo un universo; de describir, por ejemplo, con cuatro pinceladas...
Leer más

"Al final del miedo", de Cecilia Eudave, o cómo sortear el vacío

Hace poco, en una charla con cuentistas de la talla de Andrés Neuman, Antonio Ortuño, Eloy Tizón y José Ovejero, alguno de los asistentes se interesó por la fórmula para trabajar un libro de relatos, si estos podían ser independientes o era recomendable (aunque nunca hay reglas, eso está claro)...
Leer más

Salir, salir, salir...

Soy especialista en tristezas. En ocultarlas. En intentar sortearlas. Como buena (o mala) parte de la humanidad, he tomado Prozac. Me he sentido sobrepasada por las circunstancias. Con absolutas ganas de morirme. Pero posiblemente, aunque lo hubiera intentado, no habría sido capaz de escribir un...
Leer más

Contra la España vacía (que no contra España)

«Entiendo mis libros como parte de un esfuerzo centenario por explicar el país en el que vivo», comenta Del Molino en su introducción a Contra la España vacía. Muchas vidas le harían falta al escritor y periodista aragonés para poner algo en claro. Aunque pienso que en este último ensayo disipa...
Leer más

Aunque pensemos como Celaya

La entrada en un nuevo año siempre resulta ilusionante. No pregunten por qué, pero tendemos a celebrar un simple giro en el calendario como si fuera a traer la solución definitiva a nuestros asuntos. (Léase al respecto el primer poema de este libro que pretendo reseñar). Pero en esta ocasión el...
Leer más

¿Por qué no te callas?

En un mundo lleno de ruido, bien nos viene que alguien, de vez en cuando, nos haga callar. Porque posiblemente muchos de nosotros, pseudoescritores, pseudopoetas, casi pseudópodos en muchos aspectos por eso de arrastrarnos para que nos echen cuenta, somos los que más sobramos en esto de escribir y...
Leer más

Canción. Noticia de un secuestro (y II)

Conocí a Eduardo Halfon a través de su libro de relatos El boxeador polaco y la recomendación de mi amigo Carlos Torrero. Andábamos (o todo lo contrario) confinados por la pandemia y su lectura me permitió viajar entre Belgrado y la música de Milan Ravic, entre el Halfon escritor y el Eduardo...
Leer más

Dicen los síntomas o la corporeidad del lenguaje

A los hipocondriacos cada síntoma debe presentárseles como una verdadera maldición. Para ellos, cualquier tipo de señal del cuerpo, más que decir, más que hablar, les grita cosas terribles, los aproxima irremediablemente a la muerte. Y a la muerte en una habitación de hospital espera la...
Leer más

Nunca sabrás quién fui. Jugando al quién es quién

Quienes me conocen, si es posible conocer a alguien de verdad (y ahí lo dejo), saben de mi afición por los malabares literarios, mi inclinación por lo metaficticio y lo autorreferencial, por los límites y cómo traspasarlos. Porque, como muchos, estoy convencida de que nuestra vida, también la de...
Leer más