Versos al mar

Hace poco tuve la osadía de escribir unos versos al mar, una oración a ese dios airado que acompaña nuestros días y que en ocasiones se nos muestra dulce y apacible. El mar puede ser fiero y dañino, romper barcos, segar vidas, demostrarnos con una sola ola lo pequeños que somos frente al mundo; pero también es un hermoso espejo donde mirarnos, reflexionar, profundizar sobre la existencia, y un ancho espacio que, surcado real y metafóricamente, nos une a las tierras más lejanas pero, a la vez, más próximas en el afecto.

Eso es lo que ha provocado el mar de mis versos en uno de mis compañeros de las letras en Venezuela.

A «Adriano» lo conocí en un certamen de Canal Literatura, ese océano en calma donde echar anclas y descubrir que la palabra es como un río navegable que nos toca con su dedo de espuma. Aún hoy ese lugar en la red sigue siendo un punto de unión entre nosotros, un espacio que compartimos y nos hace pensar y reconciliarnos con el tiempo que nos ha tocado en suerte. También, por qué no, con el mar.

Por eso me gustaría varar aquí estos versos que me ha regalado mi querido poeta de pseudónimo imperial al leer mi oración y sentirse mecido por el vaivén calmoso de los endecasílabos: todo un regalo para los sentidos del escritor Rafael María Baralt y Pérez que aquí os dejo para que lo disfrutéis como se merece.

EL MAR

Te admiro, ¡oh mar!, si la movible arena

besas rendida al pie de tu muralla,

o si bramas furioso cuando estalla

la ronca tempestad que al mundo atruena.

 

¡Cuán majestuosa y grande si serena!

¡Cuán terrible si agitas en batalla

pugnando por romper la eterna valla

con cólera de esclavo tu cadena!

 

Tienes, mar, como el cielo, tempestades;

de mundos escondidos prodigiosa

suma infinita que tu mole oprime.

 

Y son tu abismo y vastas soledades,

como imagen de Dios, la más grandiosa;

como hechura de Dios, la más sublime.

 

 

Os dejo también mi propia oración al mar. Como veis, un temor semejante nos sacude, a Venezuela y a España, al asomarnos al trágico balcón de las arenas.

 

http://canal-literatura.com/blog/blog-literatura/oraciones-al-mar-por-elena-marques/

 

Rafael María Baralt y Pérez (Maracaibo 1810-Madrid 1860) fue el autor del primer diccionario de galicismos del español y el primer hispanoamericano en ocupar un sillón de número en la Real Academia Española.

 

Versos al mar

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