... el mar no se ve

Vivo en una calle fea, aunque de nombre poético. El viento del oeste sopla en mis cristales y atrae a cada hora un principio de primavera. Y, como en el poema de Alberti, desde mi ventana el mar no se ve. Ni por asomo. Pero puedo imaginarlo. Y leerlo.

Esa es la intención de este blog: tener un sitio para leer e interpretar los libros que caigan en mis manos; reseñar lo reseñable y, sobre todo, captar lo que pasa bajo mis pies (no es falta de humildad: es solo que vivo en un quinto) y no dejarlo ir; atraparlo con las manos y los ojos, con todos los sentidos, y plasmarlo en estas páginas. Toda la realidad puede transformarse en ficción y en todas mis ficciones hay algo de realidad. Ahí queda.